Poesías
TIBIO CUATRO DE ABRIL
1

Un tibio cuatro de abril
llegaron por estos pagos
y recibieron halagos
por el Fuerte del Tandil.
Aunque para otros fue vil
que echaran toda la indiada,
esa digna paisanada
que ocupó el Chapaleofú,
tan noble como el ombú
por aquí vivía y soñaba.

2

En mil ocho veintitrés
de Buenos Aires llegaron
y un estrago provocaron
sin demasiada altivez,
en el indio que otra vez
fue corrido injustamente,
ya que nadie fue clemente
con el dueño de la tierra,
se fueron para otra sierra
con un dolor en la frente.

3

Los pactos fueron violados
por aquellos gobernantes
pues tanto ahora como antes
se burlaban los estrados,
los papeles y juzgados
sin vergüenza y con esmero,
sin demasiado asidero
con tal de agrandar estancias,
sin requerir de constancias
porque importaba el dinero.

4

Martín Rodríguez fundó
de este modo la ciudad,
auguró prosperidad
y jamás se equivocó;
el gobernante legó
tierra populosa y rica;
en las actas él lo explica
con detalles contundentes
y palabras que en las mentes
es música que hoy repica.

5

Fueron llegando más tarde
los primeros inmigrantes,
laboriosos y constantes
sin hacer ningún alarde;
una llama que siempre arde
y como el sol ilumina
de una manera genuina
cada poblado y paraje,
vale rendir homenaje
a Fugl y Santamarina.

6

Luego otros dinamarqueses,
italianos y gallegos,
y los vascos con sus ruegos
de cosechar buenas nueces,
se esmeraron y con creces
hicieron aquí su mundo;
no exagero si yo abundo
en elogios por doquier
por lo que supieron hacer
con esfuerzo tan profundo.

7

La aldea creció de a poquito,
tuvo capilla y escuela
y del alumbrado a vela
se pasó al primer foquito;
empedrado parejito,
plazas y parques también,
pero cuando llegó el tren
creció Tandil con pujanza
con la industria que se afianza
y el trigo que crece bien.

8

Pero el llanto se divisa
allá por el año doce
se había acabado el goce
de la Piedra Movediza;
mas Tandil vale una misa
por presente y por pasado
pues es un pago mimado
por locales y turistas,
por tener tan buenas vistas
le llaman “lugar soñado”.

Néstor Dipaola, Otoño 2005
Música: Osvaldo Waldemar Lagos - CANTA: Miguel Duré
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- Néstor Dipaola -
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Tandil - Provincia de Buenos Aires - Argentina