Entrevistas
Para Antonio Carrizo, la radio es “simplemente un milagro”
Entrevista realizada en el año 2002
Por Néstor Dipaola

“La Vidriera” entrevistó días pasados en forma exclusiva con el legendario locutor y animador Antonio Carrizo, en un aparte de su breve descanso que realizó en el Hotel Dior, ya que en esta oportunidad su estadía en Tandil comprendió muy pocas horas.
En el transcurso de una charla amena y distendida, el profesional desgranó opiniones con la sabiduría de los viejos filósofos y hasta nos regaló sabrosas anécdotas.

Como lo hemos informado, vino aquí por invitación de la cátedra de periodismo de la International Christian University, que funciona en la sede de la Biblioteca Rivadavia. Precisamente en la sala principal de dicha institución se realizaron las disertaciones del conocido maestro, a modo de adhesión, además, al 94º aniversario del surgimiento de la Asociación Bernardino Rivadavia.
En primer lugar, luego de la presentación efectuada por el tandilense Hugo Nario, se desarrolló una charla pública que culminó con preguntas de alumnos de dicha casa de estudios y las esperadas respuestas del invitado especial.

PRIVILEGIO PARA TANDIL,
PERO CON ESCASO PÚBLICO

Posteriormente se difundió desde Tandil y para todo el país, en vivo y en directo, el programa “El locutorio”, que Antonio Carrizo difunde los viernes a esa hora por LS5 Radio Rivadavia. El público presente pudo presenciar el mismo. Debe destacarse que estas trasmisiones desde exteriores no son habituales.
Tandil tuvo así, el privilegio de ser el primer caso en que Carrizo decidió trasmitir “El locutorio” desde una ciudad ajena a Buenos Aires. Si bien debe destacarse el mérito de la institución educacional asentada aquí, por conseguir el concurso de Carrizo y la consiguiente transmisión del programa, debe mencionarse que la crítica situación económica del país le jugó una mala pasada a los organizadores. En efecto, en aras de obtener un resarcimiento por los gastos ocasionados por la presencia del jerarquizado locutor, sus autoridades decidieron cobrar un arancel de diez pesos a todos los presentes en la Biblioteca Rivadavia, incluyendo periodistas de la ciudad, lo que dio como resultado un marco de público extremadamente exiguo, impropio de los merecimientos del mismo Carrizo. Es de esperar que para una próxima oportunidad esta situación presupuestaria pueda ser dilucidada de otra manera, ya que la falta de público días pasados en la Biblioteca, fue un hecho por demás visible y significativo.

CARRIZO ENTRE EL TANGO, BORGES, “LA VIDA Y EL CANTO” Y “EL LOCUTORIO”

“El escepticismo es una de las formas de la sabiduría”

Antonio Carrosi (artísticamente devenido en Carrizo) nació 75 años atrás (el 15 de septiembre de 1926) en General Villegas, ciudad del oeste bonaerense, muy cercana al límite con la provincia de La Pampa.
Lleva más de medio siglo en radio y todo el país recuerda su exquisita, aplomada y culta locución en diversidad de programas, tales como “La vida y el canto de cara al país”, “Tangos con T de Troilo” y muchos más.
Actualmente conduce el programa “El locutorio”, de 9 a 11 de la noche por Radio Rivadavia. Desde hace tres años tiene otro espacio en una emisora de FM de Quilmes, los sábados de 10 a 13. Está incursionando también en discusiones sobre literatura y otros temas de la cultura cotidiana con los sociólogos Juan José Sebrelli y Tomás Abraham y posiblemente pronto comience un ciclo tanguero por ATC. Le falta decidirse, dice que no tiene demasiadas ganas pero quizás en definitiva termine aceptando.

-¿Qué es la radio, Antonio?
-Es simplemente un milagro, no me imaginaría jamás un mundo sin ella. Y eso que he trabajado también en televisión e incluso en cine. Cuando era chico y todavía no era locutor, con mi primer sueldo compré una radio para regalarle a mi mamá, allá en Villegas.
-¿Empezó directamente en Buenos Aires o ya había hecho algo en su terruño?
-Sí, por supuesto, uno comúnmente intenta realizar lo que le gusta en su propio pueblo. En tal sentido, en General  Villegas me desempeñé siendo pibe en la propaladora que había allí. Y a los 18 años, en La Pampa, trabajé en un camión que llevaba un altoparlante para difundir publicidad. Todas estas cosas eran muy comunes en cualquier ciudad décadas atrás porque no era como ahora que las ciudades tienen sus emisoras de AM y casi todos los pueblos, por pequeños que sean, tienen alguna radio en frecuencia modulada.
-¿Se sintió bien y se vio tentado a probar fortuna en la gran urbe?
-Decidí marchar para la Capital y a los 21 años, de la mano de Julio César Barton llegué a las puertas de Radio El Mundo. Cuando recién empecé casi me echan porque dije “guaraní” en lugar de “guaraña” mientras estaba leyendo el título de una canción; me salvé. Pero salvo errores como ese, creo haber sido un buen locutor. En El Mundo realicé suplencias hasta que Juan Carlos Lagos dejó su programa y fui elegido para ocupar ese lugar. En 1956 fui designado director artístico de la radio.
-¿Cómo se define?
-Me sigo definiendo como aquel muchachito que hizo la escuela primaria en Villegas, que siempre tuvo una gran vocación que fue la lectura. No me considero ni un periodista ni un locutor vocacional.
-Pero ha cumplido un ciclo sanamente envidiable. ¿Podría citar algunas de las más importantes entrevistas?
-La mayoría de los políticos, y entre la gente de la cultura también muchísimos personajes. Enrique Cadícamo, Ernesto Sábato, las charlas con Jorge Luis Borges que luego fueron publicadas en el libro que se dio en llamar “Borges, el memorioso”. Entre los deportistas, Carlos Monzón y otros de la época.
-Cuando usted empezó, eran muy usuales los espectáculos en vivo en radio. Aquí en Tandil realiza su transmisión con público. ¿Le gusta eso?
-Sí, muchísimo. Es cierto lo que usted dice. Antes había shows en vivo. Eso nos permitió a los profesionales radiofónicos una gran facilidad para trabajar con el público. Yo prefiero trabajar con gente y no solo frente a un micrófono.

LA RADIO Y LOS BUENOS
RECUERDOS DEL GOTAN

-¿El tango le dejó buenos recuerdos en radio?
-A mí me tocó pasar por Radio El Mundo durante unos años muy ricos desde el punto de vista tanguero: Di Sarli, D’Arienzo, Troilo, Piazzolla, Gobbi, Rivero, Goyeneche, Podestá, Julio Sosa, Francini-Pontier. Son los años de elaboración de mi personalidad como profesional. Me hice con ellos. Aunque no puedo dejar de mencionar a las orquestas de jazz, tropicales, los radioteatros, debo reconocer que el tango me marcó mucho.
-Entre la enorme cantidad de programas que hizo, ¿podría mencionar a dos o tres que recuerde con especial cariño?
-Sí, “Guitarreada”, que lo hacía con chicas y chicos que tocaban la guitarra y cantaban, en momentos en que se registraba una gran moda  de ese instrumento. Inauguré los programas de Canal 13, hice luego “Sábados continuados” en el 9, con los chicos del Club del Clan, es decir Palito Ortega, Leo Dan y demás.
-¿Y “La vida y el canto”?
-Sí, es un programa de la segunda mitad de mi vida profesional, que lo empecé aproximadamente en 1970 por Rivadavia y que también me dio muchas satisfacciones. Estuvo dos décadas en el aire.
-Todos recordamos que tenía una audiencia impresionante.
-Anduvo bien. Ahora los tiempos son más difíciles y como Radio Rivadavia es prácticamente mi casa, incluso vivo a dos cuadras de ahí, el actual programa, “El locutorio”, puedo hacerlo sin el estrés de saber que tengo que pagar el espacio. Como son amigos, me ofrecieron una coproducción sin ninguna obligación comercial de mi parte. Lo que venden lo recaudan para ellos y viceversa, pero ninguno le tiene que pagar nada al otro.
-En su carrera existe algo que a lo mejor usted no lo dice por su modestia, pero lo dice la gente y es el amplio bagaje cultural que expone. ¿Es fundamental para la profesión?
-No, es importante pero no es algo fundamental. Yo diría que es un adorno, enriquece, pero no es para tanto. Lo que tiene que hacer el locutor es ser un buen locutor, así como el periodista tiene que ser un buen periodista. Por supuesto que cuanto más se sabe es mejor. En nuestro caso sirve para enriquecernos, posibilita jugar un poco con las palabras, con las ideas, los recuerdos. Por otra parte, al cabo de 50 años de trabajo, obligadamente sos más culto, porque has acumulado más conocimientos.
-Pero además usted lee mucho.
-Sí, pero ese es otro tema. La lectura es buena, pero no da derechos tampoco.

EL ESCEPTICISMO COMO UNA
DE LAS FORMAS DE LA SABIDURIA

-¿75 años de edad y algo más de 50 en la profesión de la locución, maestro?
-Sí, así es.
-¿Cómo se hace para llegar con tanto ánimo como el que usted posee y evidencia?
-Por empezar, si llegás con salud es porque has tenido suerte. Yo fumé mucho, luego dejé de fumar. Nunca me cuidé demasiado, pero bueno, estoy bastante bien, bastante sano. Tengo una familia que me acompañó y a la que yo acompañé. Y después, la vida profesional te va cargando de una de las formas de la sabiduría, que es el escepticismo, eso de empezar a creer menos en las cosas, a poner todo en duda antes de asegurar o hacernos fanáticos de alguna idea. Y creo que ese es el principio científico del conocimiento, el escepticismo; no estar seguro de nada.

“LO PEOR ES QUE NOS VAMOS
ACOSTUMBRANDO A LA POBREZA”

-¿La gente tiene hoy en día escepticismo o tristeza?
-No, hoy la gente en la Argentina no está escéptica. Está descreída, está triste, pobre, y lo peor de todo es que se va a acostumbrar. Cuando a mí me dicen “va a haber estallido social”, yo dudo de eso. La gente se va a acostumbrar a ser pobre y eso tiene dos facetas malas, perversas. Una, que venimos de unos años en que hemos vivido mejor. Nos hemos tecnificado, tenemos grabadores, equipos musicales, teléfonos, autos nuevos, el país se tecnificó. Eso va a quedar por lo menos congelado por un tiempo, y tal vez deteriorado. Es otra cosa mala, porque nos vamos a ir olvidando que tuvimos eso. Y lo peor de todo es que también nos vamos a acostumbrar a no tener esas cosas. Todo eso es malo porque te carga de desesperanza. Ni siquiera te acordás que existe la palabra esperanza.
-¿Hay maneras de salir de la desesperanza?
-Según quiénes. Hablar en plural acerca de eso es peligroso. Algunos seguirán trabajando y siendo pobres. Otros leerán, conversarán, jugarán al ajedrez, se ganarán la vida como pueden, se olvidarán que había cosas mejores y se conformarán con lo que puedan conseguir.
-¿La creación cultural puede ser una salida?
-Sí, pero si hablamos de crear cultura tenemos que preguntarnos desde qué actividad. No sé, para mí todo esto es un enigma. Por ahí no son tan malos los días que vienen, ojalá nos equivoquemos todos y dentro de dos o tres años podamos estar mejor. El panorama no es como para hacer adivinaciones.

ACERCA DE LA ETICA Y DE LOS MEDIOS

-En el periodismo actual, en los medios, se está hablando mucho de la cuestión ética y existe bastante polémica al respecto. ¿Considera que hay una suerte de decaimiento en la cosa ética?
-Precisamente, no sería ético hablar de los compañeros. El problema es que al estar mal las cosas, es posible que alguien trate de aferrarse a nuevas formas de supervivencia. Como yo no soy patrón, o empresario, no tengo la menor idea. Lo que sé que ahora hay empresarios que controlan los medios y además poseen grandes empresas de servicios como redes telefónicas, aeropuertos y demás. Así que ya no se sabe dónde termina el medio y dónde empieza. Es otro mundo, diferente al que vivimos en nuestros comienzos. Ante toda esta situación que estamos comentando, estoy convencido de que lo mejor es leer.
-Por último y para distendernos de estos últimos temas, ¿alguna anécdota?
-Le transmito un recuerdo que ejemplifica muy gráficamente aquellos grandes shows que se transmitían por radio. La gente se mataba en la puerta para conseguir entradas y para poder ver de cerca a sus favoritos. Cuando vino a Buenos Aires Nat King Cole, para que pudiera ingresar sin mayores inconvenientes a la emisora colocamos unos tablones que iban desde la terraza de Radio El Mundo hasta la de un hotel en la calle Tucumán. Lo cierto es que por allí debió pasar el cantante para evitar el impresionante asedio del público.

Ver Entrevistas








Subir
- Néstor Dipaola -
historiadordetandil@gmail.com - nestordipaola@yahoo.com.ar - Teléfono móvil: 0249-154-628639
Tandil - Provincia de Buenos Aires - Argentina