Entrevistas
Historias de Vida

MARTA SUINT, MUJER Y PAYADORA

"SIENTO EL AMOR DE MIS PAISANOS"


Sí, mujer y payadora, amigo lector.

   Y no es la única, porque en los últimos años otras chicas rioplatenses han seguido su camino. Pero Marta Suint tiene, sí, el privilegio de haber sido la primera payadora. Por eso y porque tiene virtudes artísticas y humanas excepcionales, ya está instalada en la historia dorada del cancionero latinoamericano.

Estuvo en Tandil, visitando amigos, especialmente a Gela Barbero, esa luchadora del canto nuestro que prepara las valijas para concurrir al Encuentro de la Décima en Cuba, país en el que también ofrecerá recitales y seminarios.

La entrevista fue en el domicilio de la familia Barbero, un grato momento que con el mayor gusto lo trasladamos a nuestros lectores. Nos habla de su primera payada de contrapunto, a los 13 años, de la actuación en Buenos Aires en un espectáculo junto al gran maestro Osvaldo Pugliese, de los festivales y del amor de sus paisanos.




FICHA

* "Mi nombre completo y auténtico es Marta Susana Schwindt, pero por ser tan difícil para escribirlo, lo acriollé un poco..."
* "Nací el 30 de setiembre de 1958 muy cerca de Buenos Aires, en Sarandí, partido de Avellaneda, una zona conocida como Barracas al Sur".
* "La vida me puso en el camino a Arturo Martínez, cantor y guitarrista marplatense. Nos casamos en 1978 y vivimos en Mar del Plata desde entonces".
* "Durante cinco años cambiamos las guitarras por las mamaderas y chupetes de nuestros hijos: Arturo, Gabriela y Susana..."
* "Cuando en algún momento libre se me da por dejar la guitarra por algunas horas, me gusta pintar; pinto retratos, para mi propia colección. Y me gusta caminar con mi mejor amigo, que es mi padre..."
* "Tres personalidades en el folclore nacional: Armando Tejada Gómez, Horacio Guarany y Atahualpa Yupanqui".
* "Entre los payadores argentinos, si también tuviera que nombrar a tres, mencionaría a Carlos Molina, Alvaro Casquero y Liliana Salvat".


LA INFANCIA DE LA PAYADORA
EN UN REDUCTO TANGUERO...

   -Todo el mundo debe creer que sos nacida y criada en el campo. ¿Es así, Marta?
   -Claro, muchos piensan eso. Pero Barracas al Sur fue zona de reseros y de instituciones que abrieron huellas como el Círculo Martín Fierro, entre otras, y rondaban figuras como Pedro Riso, Pancho Gandola, Martín Castro. Crecí en un hogar humilde.
   -¿Ahí fuiste a la escuela?
   -No, porque para el tiempo de empezar la escuela nos habíamos trasladado a Rafael Calzada, en la zona de Florencio Varela. Allí hice la primaria y la secundaria, en el Colegio Regina Apostolorum. Después, hice tres años de Medicina, en la UBA.
   -¿Empezaste desde niña con el canto y la guitarra?
   -Mirá, podría decirte que mi primer contacto con el arte fue a los cuatro años, cuando ingresé a una Escuela de Danzas Clásicas y Españolas.
   -Pero... ¡no es lo mismo!
   -Por supuesto. No era eso lo mío... Así y todo, me recibí a los 11 años en la Academia del profesor Alfredo Gatell, en Banfield, con notas sobresalientes. Recuerdo que el profesor, al entregarme el título, me felicitó, pero me pidió que jamás me dedicara a la Danza.
   -¿Y eso cómo se entiende? ¿Qué fue lo que te dijo...?
   -Me dijo que mi trabajo era técnicamente perfecto, pero que yo "no tenía alma"...
   -¿Y? ¿Le hiciste caso?
   -Sí, guardé mis zapatos de baile para siempre; por esa época era muy obediente...
   -Es decir, ¿cambiaste los zapatos por la guitarra?
   -Sí, siempre digo que me verdadera historia comenzó el día que mi padre trajo a casa la primera guitarra. Al regalarme esa guitarra estaba poniendo en mis manos mi destino. Con esa guitarra, en 1967 llegué a "Amanecer Argentino".
   -¿En Radio Mitre?
   -Sí, allí junto al Chinito Guida, Haydée Palleros y Julio Tomisaky, nos convertimos en las mascotas del fogón.
   -¿Recordás a algunos de los personajes de entonces?
   -Claro, aún me parece verlo a don Martín Castro entrar en esas madrugadas con su ponchito marrón. A Pachequito, al Negro Juan José García, mi padrino, a Roberto Airala, al Indio Bares, a Aldo Crubellier, a Walter Mosegui, a Víctor Di Santo y al joven Jorge Soccodatto.

EL PRIMER CONTRAPUNTO...
SIENDO ADOLESCENTE TODAVIA

   -¿Cómo aparece la payadora? ¿Quién te descubrió con esas condiciones?
   -Y... un buen día yo misma descubrí que era payadora. Me puse a cantar una milonga de Martín Castro y me olvidé de la letra; fue en Radio Mitre... Mi madre me ayudaba a estudiar las letras y cuando se dio cuenta que la había cambiado me preguntó qué había hecho. Ahí comprendí que podía improvisar...
   -¿Tu primera actuación como payadora?
   -Mi primera payada fue en marzo de 1972, cuando todavía no había cumplido 14 años, con Alvaro Celedonio Casquero, un grande, que un triste día se suicidó, y su muerte significó un golpe muy duro para mí. Fue dos años después de ese debut que había tenido lugar en el Círculo Católico de Rafael Calzada.

AÑOS DIFICILES: PERO
PESE A TODO, ¡PUGLIESE!

   -¿Y luego cómo sigue todo...?
   -Vinieron los tiempos difíciles de la dictadura militar, pero tengo recuerdos como la vez que payé por primera y última vez con Clodomiro Pérez y cantábamos juntos con el "Pampa" Barrientos, uruguayo, un verdadero torrente de luz.
   -¿La primera actuación importante en Buenos Aires?
   -Podría mencionarte la del año 1977, con apenas 19 años, cuando actuamos con Tabaré de Paula y un gran elenco en el desaparecido Teatro Estrellas, junto al maestro Osvaldo Pugliese. Eso fue emocionante.
   -¿Fue un año antes de tu casamiento, no es cierto?
   -Claro, ese mismo año '77 nos encontramos con Arturo. Habíamos tenido un largo tiempo anterior en que todo había sido nada más que amistad y compañerismo. Pero luego, Dios, la vida, nos unió...

AHORA HAY OTRAS MUJERES
PAYADORAS

   -¿Sos consciente del hecho histórico que provoca ser la primera payadora del Río de la Plata?
   -Sí, soy la precursora en este arte, al menos contemporáneamente hablando. Hago esta aclaración porque aunque se mencionan algunos nombres de mujeres que en tiempos lejanos habrían incursionado en payadas de contrapunto, como Aída Reyna o Ruperta Fernández. Pero no ha sido rescatada ni siquiera alguna cuarteta de ellas, es una lástima.  
   -¿Han surgido otras mujeres payadoras en la actualidad?
   -Sí, por suerte. Liliana Salvat es una tremenda payadora entrerriana, y hay dos chicas en el sur, las dos aborígenes. Una es de la provincia del Chubut (Verónica Remeikis) y la otra vive en Carmen de Patagones (Argentina Salle). Hay una señora en Dolores, que es maestra, que no toca la guitarra pero improvisa muy bien y se llama Susana Repetto. Y en Uruguay Mariela Acevedo, de la ciudad de Las Piedras,  Canelones, el mismo lugar donde nació Julio Sosa. Mariela es una gurisa joven, profesora de Filosofía y Letras, hija de un payador.
   -¿Te sentís bien haciendo lo que te gusta?
   -Por supuesto, soy una agradecida de la vida por haber hecho lo que quise.
   -Mencioname algún otro recuerdo grato, entre los muchos que seguramente tendrás.
   -Fue inolvidable lo de Australia, haber podido llevar la payada del otro lado del mundo. Fuimos en 1989 con Arturo y ese gran payador que es Carlos Molina. Actuamos ante 2.500 personas, en Sydney.
   -¿Los próximos pasos, Marta?
   -En junio estaré en Cuba en el Encuentro de la Décima, junto con la tandilense Gela Barbero y en agosto volvemos a Australia.

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EL AMOR DE MIS PAISANOS

   -En Mar del Plata, donde residís, y en el resto de nuestra zona, ¿también responde el público?
   -Sí, responde. En Mar del Plata cada vez que hacemos un encuentro de payadores queda gente afuera. Y cuando la cantidad de público no es la que uno quisiera, es porque atravesamos momentos difíciles en que la gente tiene que elegir entre presenciar un espectáculo o echarle papa a la olla o comprarle un remedio a un hijo.
   -¿Sentís el cariño de la gente?
   -Mucho; el amor, a veces, va más allá de los hechos. Está en los gestos, cuando por ahí te vienen a saludar como con vergüenza, como conteniéndose; timidez propia de nuestra gente de campaña, que tiene mucho que ver con el respeto que nos han inculcado. Siento el amor de mis paisanos aunque no me lo digan. De repente con una mirada o un mate. Eso para mí vale mucho más que si me pagaran. Adoro las actuaciones solidarias, allí donde mi canto pueda ser útil. Por ejemplo,  creo ser una de las pocas mujeres argentinas que ha cantado en las cárceles; he estado en leprosarios también.
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LOS FESTIVALES

   -¿Qué pasa con el payador y los festivales?
   -Estamos participando en fiestas criollas. En cambio en los grandes festivales se ha soslayado un poco la presencia del payador, seguramente porque se ha dado cabida a tantas expresiones diversas. En el Norte es prácticamente nula la presencia del payador, y el arte payadoril no debería contar con límites geográficos. En la provincia de Buenos Aires, no entiendo por qué no podemos tener un gran festival de folclore, tener un Cosquín en nuestra provincia, una fiesta gigantesca del canto nuestro.
   -¿Te ha ido muy bien en Uruguay, verdad?
   -Sí, hace poquito estuve en la Fiesta de la Patria Gaucha, en Tacuarembó, un espectáculo impresionante por el fervor contagioso y el cariño que te brinda la gente. Y ahora me estoy yendo a Minas, departamento de Lavalleja, para estar en un homenaje al gran maestro Santiago Chalar, muerto hace un par de años, muy joven todavía. Fue un hombre que se quedó para siempre en su pueblo,  que supo darse como se dan los grandes, como cantor curando las almas y como médico curando el cuerpo; no tenía límites; cuando se enteraba que alguien se había quebrado en las sierras, ensillaba el caballo y se iba con el botiquín a atenderlo.

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MARTITA SUINT, UNA PAYADA Y UNAS
CUANTAS MUJERES DE LA HISTORIA

   Marta Suint, hace tres años publicó un libro que se titula "Soy de Barracas al Sur", en el que cuenta muy brevemente algunos aspectos de su vida y en particular incluye unos cuantos poemas suyos y la reproducción fiel de algunas payadas de contrapuntos que fueron grabadas.
   Una de ellas fue realizada hace casi diez años, en agosto de 1985, en Montevideo, en contrapunto con el conocido payador uruguayo Gabino Sosa.
   En el transcurso de la misma, el oriental la invita a Marta Suint a que "delante de esta reunión/ ya que tu garganta trina/ como mujer argentina/ cantale en ejecutoria/ a la mujer en la historia/ de la América Latina".
   La payadora argentina recogió el guante y ni lerda ni perezosa respondió enseguida.
   Como nos parece algo de interés y con buen nivel realmente, reproducimos lo que ocurre desde aquí, hasta el final de la payada:

MARTA:
Cómo no voy a cantar
si una estrella me ilumina
la que dejara Alfonsina
el día que se hundió en el mar.
Y también he de cantar
a dos glorias de mi raza
mirando que el tiempo pasa
pero sus recuerdos brillan:
¡Juana Azurduy de Padilla
y Manuelita Pedraza!

GABINO:
Canto a la Ana Monterroso,
la mujer de Lavalleja
que honrara a la patria vieja
lo digo ¡lleno de gozo!
Y a Bernardina Fragoso
¡la gran mujer de Rivera!
con mi guitarra viajera
le canto con inquietud.
Y a Juana de Ibarbourou
¡nuestra poetisa sincera!

MARTA:
Junto a Artigas fue Melchora;
Remedios, con San Martín
recorrieron el confín
lo dice esta payadora.
¡Oh!, dulces nombres que afloran
con reflejos de valor
con respeto, con pudor
hoy se lo dice Martita:
¡cuando nombro a Manuelita,
la hija del Restaurador!

GABINO:
María Rosario Rosales
o María "la carabina"
fue en Méjico una heroína
por sus valores totales;
quiero en mis coplas cordiales
cantar a esa maravilla
porque su recuerdo brilla
donde se muere y se mata:
peleando junto a Zapata
y al valiente Pancho Villa.

MARTA:
Le pido permiso, hermano
ya que recorro esta pista;
como soy nacionalista
quiero entibiarme las manos.
Pues tengo un recuerdo hermano
que me inunda el corazón
es muy grande la emoción
y todo mi ser palpita
cuando la pronuncio a Evita,
la gran mujer de Perón.

GABINO:
No quiero meterme muy
en lo hondo de la historia
también traigo a la memoria
a la gran Juana Azurduy
que en el norte de Jujuy
vibró como una campana;
le canto a esa boliviana
que fue madre y fue guerrera
levantando las banderas
de esta tierra americana.

MARTA:
Como hay muchos compañeros
nos mandan a terminar.
GABINO:
Yo la quiero secundar
con un afecto sincero.
MARTA:
Yo agradecérselo quiero,
esta tarde es tan hermosa.
GABINO:
Y una payada amistosa
ya va llegando a su fin.
MARTA:
¡Gracias las da Marta Suint
al bardo Gabino Sosa!

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- Néstor Dipaola -
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