Entrevistas
Historias de Vida
A Solas con Alejandro Apo

Por Néstor Dipaola
(Publicada en “El Diario de los Grandes”, de ANSES, 2011)

“Pensamos el fútbol como cultura popular… mucho más que un gol o una buena jugada”

En vísperas de las festividades findeañeras de 1954, con mayor precisión el día 19 de diciembre, nació en la entonces tranquila barriada porteña de Villa Urquiza, un varoncito que respondió al nombre de Alejandro Alfredo Rütschi. No es otro que ALEJANDRO APO, el excepcional narrador de cuentos y relatos del Río de la Plata y alrededores. Su padre era Alfredo Rütschi, un gran periodista que firmaba simplemente como Apo. 

56 años atrás, Villa Urquiza todavía gozaba de una calma poco menos que provinciana. La historia del barrio nos dice que todavía no habían pasado cuarenta años de la caída de Juan Manuel de Rosas a manos del ejército que comandó el caudillo entrerriano Justo José de Urquiza. Y un grupo de obreros de esa provincia litoraleña se encontraba trabajando en un sector alto de Buenos Aires. Estaban acarreando tierra desde allí hasta el bajo del centro porteño de la época, a instancias de don Francisco Seeber, empresario e intendente de la ciudad entre 1889 y 1890. En ese sector elevado, estaban ubicadas tres localidades muy pequeñas, las villas denominadas Catalinas, Modelo y Mazzini. Así fue como esos entrerrianos laburantes pidieron que todo ese lugar pasara a llamarse Villa Urquiza, unificando todos los nombres anteriores. Así se procedió y hoy es uno de los barrios más característicos de Buenos Aires.

UN MUCHACHO SIMPLE

Alejandro es, pues, ese muchacho simple, de barrio, con quien mantuvimos una rica charla para estas ya clásicas “Historias de vida” de EL DIARIO DE LOS GRANDES.
Mientras relata con sutileza y dulzura esos cuentos de fútbol u otros, uno sigue asociándolo con aquel pibe que jugaba a la pelota en el potrero del rioba, y en la calle  hacía “paredes” contra el cordón de la vereda.
Sus recuerdos familiares, las anécdotas de las barriadas entonces tranquilas de su infancia, los picados, su condición de gran goleador, su padre periodista y su mamá contadora de cuentos, fueron algunos de los temas que pudimos abordar.
Opinó también sobre Diego, la selección del Mundial, Pelé, entre otros temas.

Háblenos un poco de aquel viejo rioba, troesma…
Villa Urquiza de otros tiempos, sería la síntesis… Un ámbito totalmente distinto a lo que es ahora. Muchas veces me dicen que me ven con una cadencia similar a la gente del interior. Y es que por entonces, esos barrios tenían esas características. Aquel Villa Urquiza de la década del cincuenta, histórico, tranquilo, un barrio plateado por la luna, se ha transformado totalmente. Es el lugar de los primeros secuestros y toma de rehenes, por ejemplo.
¿Cree que usted contagia esa calma de muchacho de barrio?
Hay gente que espera genialidades de mí. Y no tiene por qué ser así la cosa. Soy un hombre muy simple. Llevo una vida muy sencilla, muy de barrio y eso sorprende, tal vez.
¿Todavía se jugaba al carnaval con agua, en las calles, por ejemplo?
A baldazos de agua, de cuadra a cuadra. También con las “bombitas” y el clásico pomo. Yo por supuesto que me prendía en todas esas, aunque las mayores vivencias las tengo con los juegos con la pelota.
¿Había potreros todavía?
Sí, algunos quedaban. Pero también jugaba en la calle. Hacía paredes con el cordón de la vereda. Y cuando nos trasladamos a Martínez, con 13 ó 14 años que tenía, vivíamos al lado de un terreno baldío. Ahí hicimos una canchita y fundamos el Eucaliptus Fútbol Club. Jugamos mucho tiempo allí. Disfrutamos un montón, hacíamos torneos con pibes de la zona.
¿Asomaban futuras “estrellas”?
Había jugadores muy buenos, yo imaginaba que muchos de ellos llegarían a ser cracks del fútbol, pero excepto uno, que llegó a la primera de Tigre, el “Nene” Lamuedra, los demás se perdieron en el tiempo. Me acuerdo especialmente de uno de ellos, el “Negro” Bufali, que todos coincidíamos en que algún día lo íbamos a ver en la tapa de algún diario como campeón, y un jugador emblemático; pero nunca llegó a debutar en la primera división.

“PARA BAILAR ERA TRONCO, PERO
EN EL POTRERO FUI GOLEADOR…”

¿No se prendió oficialmente en algún club de fútbol?
No, porque a los 19 empecé a trabajar, me casé muy joven. Cuando nació mi hija, yo todavía no había cumplido 22 años.
¿Es cierto que usted andaba bien en eso de introducir la redonda dentro de los tres palos del adversario?
A decir verdad, era buen jugador. Delantero, número 9, fui siempre el goleador de los equipos del barrio. Tengo recuerdos de fútbol que son extraordinarios, de hermosas finales, de partidos épicos. El fútbol forma parte de mi vida, es muy fuerte.
¿Le gustaba prenderse en bailes?
Muy poco. Me gustaba conversar con las chicas, y no ese ruido infernal de los boliches. Para pedir algo había que hacer una cola de mil horas, el mozo no te entendía por la música a todo volumen, después se le caía la copa de whisky arriba tuyo. Me gustaba más ir a un café o a cenar, que ese entorno de los boliches con los parlantes puestos a full.
¿Bailaba bien?
No, era un tronco y como era muy tímido, nunca fui ganador con las mujeres. Además, era muy alto y eso generaba un complejo en ellas porque para bailar conmigo quedaban demasiado bajas y se ponían muy mal. Sufrí mucho la altura, porque recién ahora el mundo se está acomodando para los altos. Pero cuando yo era muchachito, las mujeres me daban los asientos en el colectivo para que no me golpee la cabeza contra los techos...

ESE BUEN VÍNCULO CON LA ESCUELA Y CON LOS LIBROS

¿Concurrió a la escuela pública en Villa Urquiza? ¿Qué recuerdos tiene del cole…?
Sí, fui a la escuela del barrio y luego a la de inglés, el “Guillermo Brown School”, que ya no está. El Colegio Municipal de Villa Urquiza está todavía. Luego hice el secundario en el Nacional de San Isidro y en la Escuela Normal de San Fernando. Tuve grandes profesores de todas las disciplinas. Recuerdo a la señorita Caro, extraordinaria profesora de Historia y de Geografía.
¿Coincide en que la escuela actual no prepara como antes en la lectura y en la escritura?
Sí, por eso que con el “Turco” Sanjurjo siempre decimos que si logramos generar entusiasmo por la literatura, gran parte de la misión está cumplida.

“SIEMPRE ME LLEVÉ BIEN CON LOS LIBROS”

-¿Qué relación tuvo desde chico con la literatura?
-En mi casa había un ambiente cultural y literario muy fuerte, o sea que me he llevado siempre bien con los libros. Mi madre y mi padre generaban que después de la cena leyéramos un cuento y lo charláramos entre todos.
-Por otra parte, su mamá tiene formación en tal sentido.
-Ella cuenta cuentos y enseña a contarlos. Lo hace por todo el país inclusive. Todo eso me marcó y me formó. Soy un lector desde  chico y cuando decidí hacer el programa recordé todas aquellas cosas que me gustaban leer, y en voz alta, como lo hacíamos en familia.
-¿De alguna forma esto que hace ahora es una prolongación de aquellas vivencias?
-Seguro. Poder revivir los cuentos que me gustan y transmitirlos a los radioescuchas.
-¿Su libro de cabecera?
-“Pedro Páramo”, del mexicano Juan Rulfo. Es la más grande novela hispanoamericana que he leído. Soy fanático de los cuentos de Cortázar, de las poesías de Borges. También leo los cuentos clásicos de Poe o Mopassant. Me gusta mucho García Márquez, pero insisto en el nombre de Rulfo, quien también escribió una serie de cuentos titulados “El llano en llamas”. Son 12 ó 15 cuentos terribles, donde habla de la pobreza y la angustia existencial de los habitantes de México. Es una obra que atravesó todos los tiempos, no necesitó escribir más.
-¿Pablo Neruda?
-Soy gran lector de sus poesías. Adoro también los cuentos de Donoso, soy fanático de los de Bradbury, los he leído a todos. Me gustan Horacio Quiroga, Abelardo Castillo.
-¿Ciencia ficción también?
-He leído bastante, pero prefiero las novelas clásicas.

“CADA VEZ HAY MÁS MUJERES FUTBOLERAS…”

¿Por qué cree que llega tanto su programa a la mujer y a varones poco interesados por el fútbol?
En primer lugar, cada vez hay más mujeres futboleras, pero además, tanto mi programa como el espectáculo permiten acercarse al fútbol desde otro lugar.
¿Cómo definiría a ese lugar?
El mensaje es que el fútbol tiene que ser en este caso un vehículo de ideas. Es involucrarse con la cultura popular, mucho más allá de un gol o de una buena jugada.
¿Eso implica establecer códigos tal vez no demasiado usuales en programas deportivos?
Es establecer un código allí donde está el hombre. En ese rectángulo están las conductas del ser humano. En nuestra formación, está aquel fútbol de los códigos de amistad. Están, pues, los amigos, los descubrimientos de los primeros amores, emociones y demás.
¿Por eso en las entrevistas a algún jugador del pasado se abordan aspectos salientes de su vida, al margen de lo futbolístico?
Claro, porque no se trata de trasladar solamente la memoria futbolera sino que la intención es trasladar toda la memoria. Por otra parte, alguien puede, entonces, acercarse al fútbol a través de su padre, de su hermano, de su pareja, de los hijos. Por eso muchas mujeres y también muchos hombres que no tienen nada que ver con el fútbol nos siguen.

UNA HISTORIA PARA SER CONTADA

¿Cómo llega el periodismo a su vida?
Mi papá, Alfredo Apo, era un periodista célebre y estaban en casa todos los periodistas. Así que la vocación la había resuelto desde la cuna. Mi viejo era más bien un conocido productor periodístico. Entre otras cosas produjo “Polémica en el fútbol”, con Carlos Fontanarrosa. No era una persona demasiado vinculada a las transmisiones deportivas directamente.
¿Y cómo llega a su vida periodística este exitoso programa radial sobre la base de la lectura de cuentos de fútbol?
En agosto de 1995 regresé a Radio Continental y Víctor Hugo me informó que la radio no tenía interés en mantener las transmisiones del fútbol de ascenso. Entonces me propuso inventar un programa para el sábado a la tarde, que pondríamos al aire en el receso futbolístico del verano, a modo de ensayo. “Si a la radio le gusta, vas a continuar, ya que no va a haber transmisión”, me dijo él.
¿Usted qué le respondió?
Que se me ocurría que podría hacer un programa personal, en el que yo pudiera evocar a mis futbolistas preferidos, la literatura que me gusta, la música preferida. Con esos recuerdos -pensé- voy a representar a mucha gente.
¿La audiencia recibió rápidamente bien esa propuesta?
Afortunadamente así fue. La gente me distingue diciéndome que le agrada la manera de leer los cuentos y que les provoca placer escucharlos. O escuchar los clásicos homenajes que realizamos. O el saludo a Diego, a Maradona, a ese hombre que nos llevó del potrero al Mundial.
Ese distingo es prácticamente unánime.
Pero es una distinción que me hace la gente. Yo siempre digo que los mejores en ese rubro, en las radios argentinas han sido, principalmente el “Negro” Hugo Guerrero Martinheiz, que fue quien empezó y entre paréntesis, hace poquito nos dejó. Eduardo Aliverti, Betty Elizalde, Liliana López Foresi, entre otros.
¿Cómo se llamó ese primer programa de fines de 1995?
“Todo el verano en un día”, basado en un cuento de Bradbury, muy bello y muy triste. Y en febrero de 1996 el director de la radio me dijo que le había gustado la propuesta y que íbamos a seguir, en reemplazo de las transmisiones del Ascenso. Pero decidió modificar el nombre por “Todo con afecto”. Luego quedó “Con afecto”. Pero es lo mismo. Y ahora estoy muy bien en Radio Nacional, de lunes a viernes de 15 a 17 con el programa “Donde quiera que estés”, y los sábados con el clásico “Con afecto” de 15 a 18. Y seguimos viajando por el país con el “Turco” Marcelo Sanjurjo con el espectáculo “Y el fútbol contó un cuento”. Nos invitan mucho y la verdad que en este año del bicentenario tuvimos una actividad muy intensa, con gran exigencia.

Y ADEMÁS…

¿Cómo define a Víctor Hugo?
Un amigo personal y el más grande relator del planeta. Gran periodista de radio y televisión con diversidad de programas también.
¿Algún personaje de la historia?
Me hubiera gustado hacerle una larga nota al general Perón. También a Fidel Castro y me gustaría desentrañar el enigma de Mao, ese liderazgo en China con millones y millones de seguidores. Debe ser uno de los líderes más carismáticos e impresionantes del siglo veinte.
¿Qué le dice el nombre de Carlos Gardel?
Un cantante conmovedor. Cuesta creer que una persona pueda generar una identidad tan firme a nivel nacional. Su sola mención y su voz de cada tango emblemático, genera una identificación con él muy fuerte.
¿Por qué Maradona por sobre Pelé, según usted lo ha expresado?
Cuando Pelé gambeteaba a un jugador, éste no volvía más a marcarlo. Maradona impuso su habilidad con menos espacios y con jugadores preparados para volver cien veces contra sus gambetas. Era mucho más difícil en la época de Diego que en la de Pelé.  Además, en su actuación en Europa logró sacar campeón a un equipo (Nápoli) que equivalía, por ejemplo, a Mandiyú de Corrientes, dicho con todo cariño y respeto. Ganaron el campeonato italiano y hasta la Copa UEFA.
Argentina y el reciente Mundial de Sudáfrica.
Mi visión es que el quinto puesto que obtuvimos finalmente, es un lugar digno, que perder con Alemania no es indecoroso.
Ley de medios.
Estoy a favor de la ley y muy enojado con la gente que la interrumpe en algunos puntos, porque son los monopolios que no quieren perder los privilegios.
Fútbol para todos.
Es el ejemplo más claro de por qué la ley de medios era imprescindible. En cuanto al fútbol específicamente, es un patrimonio natural del pueblo. Siempre debió ser así, pero sabemos que no lo era.
Música preferida.
Soy una mezcla rara. Yo soy del tango y de Los Beatles, de Rubén Juárez y la “Gata” Varela. De Goyeneche, de Troilo y también de Los Bee Gees. Esas preferencias musicales se dan en mi vida tanto para escuchar en los pocos momentos libres, o para utilizarlas en mis programas. Es un poco el barrio y el mundo. Yo, que vivía en Villa Urquiza, un barrio plateado por la luna, y que pude estar en la Torre Eiffel, cuento eso. Lo que significa ver el mundo y seguir siendo del barrio.
¿Hijos?
Paula, Juan Pablo, Alejandra, Lucas y Luciano.  

Alejandro Apo.
“No se trata de trasladar solamente la memoria futbolera sino que la intención es trasladar toda la memoria”.

Amigos, amores, emociones…
“Establecer un código allí donde está el hombre. En nuestra formación, está aquel fútbol de los códigos de amistad. Los amigos, los descubrimientos de los primeros amores, emociones…”

Para todo público.
“Así, alguien puede acercarse al fútbol a través de su padre, de su hermano, de su pareja, de los hijos. Por eso muchas mujeres y también muchos hombres que no tienen nada que ver con el fútbol nos siguen”.

Eucaliptos Fútbol Club.
“Algunos potreros quedaban. Pero también jugaba en la calle. Hacía paredes con el cordón de la vereda. Y cuando nos trasladamos a Martínez, con 13 ó 14 años que tenía, vivíamos al lado de un terreno baldío. Ahí hicimos una canchita y fundamos el Eucaliptus Fútbol Club. Jugamos mucho tiempo allí. Disfrutamos un montón, hacíamos torneos con pibes de la zona”.

Cuna con letras
“En mi casa había un ambiente cultural y literario muy fuerte, o sea que me he llevado siempre bien con los libros. Mi madre y mi padre generaban que después de la cena leyéramos un cuento y lo charláramos entre todos. Mi mamá cuenta cuentos y enseña a contarlos. Lo hace por todo el país inclusive. Todo eso me marcó y me formó”.

Espectáculo a dúo.
“Con el ‘Turco’ Marcelo Sanjurjo siempre decimos que si logramos generar entusiasmo por la literatura, gran parte de la misión está cumplida”.

El goleador contó un cuento.
“A decir verdad, era buen jugador. Delantero, número 9, fui siempre el goleador de los equipos del barrio. Tengo recuerdos de fútbol que son extraordinarios, de hermosas finales, de partidos épicos. El fútbol forma parte de mi vida, es muy fuerte”.

El Diego.
Maradona impuso su habilidad con menos espacios y con jugadores preparados para volver cien veces contra sus gambetas. Era mucho más difícil en la época de Diego que en la de Pelé. 

Gardel.
Cuesta creer que una persona pueda generar una identidad tan firme a nivel nacional.

Ver Entrevistas








Subir
- Néstor Dipaola -
historiadordetandil@gmail.com - nestordipaola@yahoo.com.ar - Teléfono móvil: 0249-154-628639
Tandil - Provincia de Buenos Aires - Argentina