ZITARROSA 2017, UN ESPECTÁCULO LITERALMENTE BENDECIDO…

Alejandro y Adriana Díaz

“Zitarrosa poeta, volverás a cantar resucitado”
Por Néstor Dipaola

“El sabor de lo oriental
con estas palabras pinto,
es el sabor de lo que esigual
y un poco distinto”.

Posiblemente estos versos de don Jorge Luis Borges en “Milonga de los orientales”, logran resumir unas cuantas pasiones que tenemos en común uruguayos y argentinos.
Las polémicas –y hasta peleas- por el fútbol, resultan una obviedad, pues ocurren en cualquier clásico mundial del deporte más popular.
Si de tango hablamos, ya nadie puede dudar que el origen fue simultáneo (alrededor de los años 1880) en ambas capitales del Plata. Es más discutido, en cambio, el lugar de nacimiento de don Carlos Gardel.
Y mucho más difícil aún, será determinar con certeza dónde se ideó primero el dulce de leche. Pero no importa, es rico igual, siempre que sea artesanal o casero…

 Y sigue Borges:
“Como los tientos de un lazo
se entrevera nuestra historia...
esa historia de a caballo
que huele a sangre y a gloria”.

Sí. Es tal cual lo pinta don Jorge Luis. Una historia casi común, que nace incipientemente en Mayo y se agiganta con la figura de Artigas, sobre todo en sus célebres “Instrucciones a la Asamblea del Año XIII”. Y en las luchas posteriores del caudillo de la “Patria Grande”.

MÚSICA SIN FRONTERAS

Pero hay, inclusive, otras coincidencias muy interesantes. Por ejemplo el hecho de que el ceibo resulte ser la flor nacional en ambos países, al igual que el pericón, danza nacional de orientales y argentinos, por los tiempos de los tiempos.

Por eso, Borges insiste cuando escribe:
Vaya borrando fronteras...
vaya borrando fronteras,
por algo tienen los mismos
colores, las dos banderas.

Y si no hay fronteras ni con el tango, ni con las flores ni las danzas folklóricas… Si las banderas y la historia misma han escrito páginas muy similares. Si un grande como Borges propone “ir borrando las fronteras”, ni qué decir de la música más o menos reciente. La del último medio siglo, que no es casi nada en la historia de los pueblos.
Porque hoy en día, mientras más de veinte ómnibus llegaron días pasados desde todo el Uruguay para ver al Indio Solari en Olavarría (al igual que cuando cantó en Tandil). Mientras del otro lado del río se idolatra por igual a Piazzolla y a Soda Stéreo. Aquí, en la parte “occidental”, jóvenes y no tanto se desviven por “La vela puerca” y por “No te va gustar”. Disfrutamos de las murgas y cruzamos el charco en carnaval para ver el desfile de Llamadas en vivo y en directo por las calles, y a las murgas en los principales tablados.
Y somos muchos quienes nos hemos criado escuchando a don Alfredo Zitarrosa y Los Olimareños, por las radios de Montevideo, cuando en las décadas de 1950 y 1960 llegaban como si fueran “locales”.
Tal vez por eso nos quedó “guardado en la memoria”, al decir de Gieco. O quizás por muchos otros motivos. Por la voz inconmensurable del Flaco Alfredo. Por su poesía con gran compromiso social, pero a su vez, de elevadísima calidad literaria.
Esto último lo ha resumido muy bien la gran poeta y cantora Suma Paz, que también se nos fue, sin pedirnos permiso, ocho años atrás. Dijo sobre Zitarrosa:

“Cuando se alcen los cantos enterrados
en las orillas de Montevideo;
mientras haya dolor… y quién lo cante.
Mientras padezcan quienes te han amado
y te recuerden porque los amaste
y se rediman porque te han llorado,
Zitarrosa poeta, volverás a cantar resucitado”.

BREVE HISTORIA DEL “CANTA ALFREDO ZITARROSA”

Del mismo modo que la vecina Azul es acertadamente definida como “ciudad cervantina”, por su culto permanente a Miguel de Cervantes Saavedra, Tandil merece ser considerada “Ciudad alfrediana” o “Zitarrosiana”.
Resulta que en 2001, el 10 de marzo, se cumplían 65 años del nacimiento del gran cantautor, fallecido muy joven, el 17 de enero de 1989, a los 52 años.
Un grupo de convecinos admiradores de su personalidad, su música y poesía, se encontraban, allá por febrero de ese año, en un bar lugareño. Algunos de ellos, buenos músicos, como el caso del cantautor y guitarrista Carlos Luis Mansilla. En un diario, encontraron ese dato. Al observar que resultaría el año 65 de su nacimiento, armaron un homenaje, que se llevó a cabo el 10 de marzo en el Centro Cultural Chapaleofú. Calle Montevideo, por si faltaba alguna coincidencia. La idea era hacerlo ese día –o esa noche- por única vez. Pero tuvieron que seguir, prácticamente “obligados” por el público. En esa oportunidad, junto con Mansilla cantó el recordado grupo vocal “Juglarías”, con la presencia de voces caracterizadas de la ciudad, como Paula Galicia, Norma Dalmao, Raúl Guevara, Carlos Olazábal, Guillermo Raffo. Dos candombes emblemáticos del repertorio de Zitarrosa –“Crece desde el pie” y “Doña Soledad”, tuvieron el soberbio acompañamiento de la cuerda de tambores liderada por los montevideanos Walter Barboza y Milton Trasante.

HITOS COMO MIGUEL DURÉ, PRESENCIA DE FAMILIARES Y CREACIÓN DE LA PLAZA

Y desde el pie creció, también, el homenaje tandilense al gran Alfredo. Luego de tres años consecutivos de llevarse a cabo en el Chapaleofú, en 2004 se realizó en el Centro Cultural Universitario, dependiente de la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires. De ahí en más, hasta el presente, en todos los casos el homenaje “Canta Alfredo Zitarrosa” se desarrolla en salas de la Municipalidad o de la Universidad. Símbolo contundente del crecimiento y de la jerarquía que ostenta.
En el año 2006 cantó el uruguayo Miguel Duré, quien lo hizo durante casi una década, en forma consecutiva. La gente lo extraña y es prácticamente seguro que estará por estas sierras en marzo de 2018.
En 2007 y 2008 presenciaron el homenaje de Tandil, Cristina y Carla Moriana Zitarrosa, respectivamente. Es decir, la hermana y la hija mayor.
En 2013, el grupo organizador tandilense consiguió crear la Plaza Alfredo Zitarrosa, en Primera Junta y Rauch, con apoyo del municipio. El monumento erigido, es obra del escultor Eduardo Rodríguez del Pino. Justo enfrente está “la sede”, montada en el bar del histórico Club Paso del Portillo, donde, luego de un  positivo convenio, se reúne asiduamente el “Club de Amigos”.
Tras la inauguración de la plaza con presencia y mensaje del Intendente Miguel Lunghi, y otros oradores, el espectáculo por la noche en el Teatro del Fuerte fue muy calificado, con artistas ilustres  como Miguel Duré y el tenor porteño de nivel internacional, Leonardo Pastore.
En esa gran actividad del año 2013 retornó a Tandil Carla Moriana, esta vez acompañada por su hermana menor, María Serena. Como es sabido, Zitarrosa dedicó sendas canciones a sus dos hijas.

25 DE MARZO DE 2017: UN ESPECTÁCULO LITERALMENTE BENDECIDO…

Cuenta la historia reciente que alrededor de tres meses atrás, un miembro del Club de Amigos de Alfredo Zitarrosa escuchó cantar por radio al Padre Marcos Picarone. Y se produjo este diálogo:
-Che, ¿vos sabías que el Padre Marcos canta muy bien? Anoche escuché un reportaje que le hicieron y luego lo invitaron a hacer algunos temas.
-Sí, sé que procede de familia de músicos y él tiene grabado algún disco con temas religiosos.
-Pero también hace canciones con “onda surera”.
-¿Tendrá alguno de Zitarrosa…?
-Supongo que sí. Vamos y le preguntamos. Y de paso lo invitamos para marzo…

Así de simple. Y así de rápida fue la respuesta positiva del religioso, que un año atrás asumió como párroco de la Iglesia Matriz de Tandil, tras jubilarse el Padre Raúl Troncoso al cumplir 75 años de edad.
Su presencia se confirmó en los últimos días, porque el sacerdote estaba pendiente de un viaje motivado por su misión. Recién cuando tuvo la certeza, llamó él mismo a los organizadores y confirmó su actuación.
Sabemos que además se acompaña muy bien en guitarra u otros instrumentos. Sin embargo, para abocarse exclusivamente a cantar en esa noche especial, le pidió al joven Facundo Iglesias que lo acompañe con su guitarra. Estuvieron brillantes ambos. Picarone cantó tres temas y en cada uno explicó magistralmente el porqué de la elección. Comenzó con “Pa’l que se va”, un clásico del repertorio alfrediano. Y sentenció: “Este tema lo hago desde la creación misma de Zitarrosa”. Luego cantó “Los hermanos”, de Atahualpa Yupanqui. Aclaró aquí: “Esto va desde la interpretación, es decir cómo Zitarrosa realizó letras de otros grandes autores”. Cerró con  “La guitarra”, una poesía escrita por Yupanqui pero que no tenía música. La compuso León Gieco, situación que llevó a Marcos explicar lo siguiente: “Este tema vendría a ser desde la inspiración. Es decir cómo muchos otros grandes de la música se inspiraron en Zitarrosa para componer”.
Demás está decir que cantante y músico, fueron muy aplaudidos durante largos minutos. Mientras tanto, Dipaola acotó desde el micrófono: “Yo quiero felicitarlo al Padre Marcos porque además de haber cantado muy bien, me parece que su actitud de acercarse al escenario y compartir este recital, ayuda mucho a la Iglesia, porque contribuye a quitarle una dosis de formalidad o acartonamiento”.
Lo cierto es que como acotó alguien al término del espectáculo, esta XVII edición no solamente estuvo muy buena, sino que hasta fue bendecida…

“POR ALGO”, ALGO MÁGICO Y DIFERENTE

Los jóvenes marplatenses Fabio Herrera y Sebastián Echarry ocuparon toda la primera parte con el espectáculo denominado “Por algo”. Sobre la base de la letra y música de la inmortal obra de don Alfredo “Guitarra Negra”, desarrollaron una producción muy especial, que consistió en canto, recitado y diálogos con formato radial. Recorrieron buena parte del repertorio zitarrosiano.
En la segunda parte, la tandilense María Eva Cardoso interpretó “Qué pena”.
Luego fue el turno del grupo “Genéticos”, de la vecina ciudad de Ayacucho. Cuentan con un excelente cantante como lo es José Luis Casalli, quien fue acompañado por las guitarras de Tato Altamiranda y Martín Fernández. Hicieron muy bien “Milonga de pelo largo”, “Del Cardal” y “Vea Patrón”.

OTROS DEBUTANTES EXITOSOS

A la folklorista lugareña Adriana Díaz se la recuerda por haber sido cantante del grupo Quimey Lihué, allá por los años 2000. Luego hizo un alto en su camino artístico, pero a principios de este año se contactó con los organizadores para informar acerca de sus deseos de participar en esta edición de Zitarrosa, con el acompañamiento en guitarra de su hermano Alejandro, un hiper fanático de esta música. Sabemos que ensayaron mucho, y eso tiene su premio, sobre todo cuando hay condiciones, como en este caso. Llovieron también los aplausos. Hicieron “Zamba por vos” y “Solos y juntos”.

Y EN ESO LLEGÓ EL CANDOMBE…

Ya estaba. La felicidad de la gente por el brillante espectáculo, era incontenible. Pero de pronto, entre los pasillos y entre las muchas decenas de sillas, aparecieron los uruguayos Walter Barboza y Milton Trasante, al frente de la mítica cuerda de Candombe Afro Montevideano Tandilense. Con ellos, los jóvenes Belén Álvarez, Federico Agrelo, Valentín Trasante y Lali Granda. Y…, claro… Fue casi demasiado, como para quedar gorditos, pipones… Diría don Carlos Gardel: “¿Cómo está la barra?… Completamente agradecida…”


Padre Marcos Picaroni

Candombe, Walter Barboza, Milton Trasante y grupo

Grupo “Genéticos”, de Ayacucho

Sector de público en el Salón de los Espejos del Centro Cultural Universitario
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- Néstor Dipaola -
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